miércoles, 9 de diciembre de 2009

DRAGON BALL 2nd EPOQUE (Fan- Fic): CAPITULO 2: Yunzabito


CAPÍTULO 2: YUNZABITO
Autor: Hector4
-¡¡¿En serio?!! ¡¡¿Has encontrado a Gokuh?!! ¡¡¿Cómo es posible?!!-pregunta el viejo Kaioh Shin entusiasmado.
-Veréis, no es el Gokuh que vosotros pensáis. Es su descendiente, el nieto de Pan.
-Pe...pero se suponía que había muerto cuando Kaarat se hizo con el control de la Tierra, ¿no?-aclaraba Sugoro.
-Si, yo también pensaba eso. Os lo explicaré: hace mas de tres años, cuando me fui de aquí me dirigí a Namek, para fortalecer la barrera mágica que creamos, y entonces el gran Saichoro Muri me preguntó si Dende se encontraba bien. Entonces se me encendió la bombilla y pensé; "si Kaarat había conseguido pedir su deseo a Shenron es que Dende aún vivía". Me dirigí a la Tierra, algo que me fue muy costoso; el ejército aéreo de Kaarat tiene numerosos controles por toda la estratosfera terrestre, además de infinidad de métodos mágicos para captar cualquier presencia.-suspiró breves segundos y continuó.-Conseguí ocultar con esfuerzo mi presencia y me teletransporté al Palacio Divino, pero allí no encontré a nadie. El palacio estaba vacío. Desde allí capté levemente la energía del Kami Sama de la Tierra.
-¡¡¿Y dónde estaba, si puede saberse?!!-interrumpían ansiosos los dos oyentes.
-Pues existe un lugar en la Tierra que los esbirros de Kaarat aún no se han molestado en visitar, la meseta de Yunzabito. Un lugar inhóspito y totalmente deshabitado, una planicie rocosa y desierta, "el fin del mundo" lo llaman. Quizá por esto el ejército del hechicero maligno no tiene interés en esas tierras. Pues bien, al parecer Dende había conseguido escapar hacia allí cargando con el cuerpo del pequeño Gokuh. Cuando los encontré Dende cuidaba de él. Había conseguido curar sus heridas físicas pero su alma pendía de un hilo, estaba contaminada por un hechizo de energía maligna. Kaarat tiene ese poder. Yo y Dende hemos estado depurando el espíritu del pequeño todo este tiempo.
Ro Kaioh Shin y Sugoro saboreaban la nueva información. La presencia de un descendiente vivo de Gokuh abría una pequeña puerta hacia la libertad. Ro Kaioh Shin dice:
-¡¡¿Y por qué has tardado tanto en volver y contarnos todo esto?!!
-Lo siento, antepasado, pero Kaarat tiene un control mágico inconmensurable. Es muy difícil viajar a lo largo de las dimensiones sin que sus esbirros se den cuenta.-explica Kaiobito.- Además, ha sido muy costoso mantener vivo al pequeño hasta curarlo del todo. Los maleficios de kaarat son muy poderosos.
-Entiendo...¡¡¡Ese maldito...!!! Bueno, ¿y ahora qué? ¿Cómo están el Kami Sama de la Tierra y el pequeño?
-Pues justo ahora acaban de emprender un peligroso viaje. Deben llegar hasta la zona central de la Tierra, allí quizás encuentren algo de ayuda...
-¡¡¿Cómo, los has dejado solos a su suerte?!!-exclama Ro Kaioh Shin indignado.
-No me quedó mas remedio. Deben viajar a pie para no ser descubiertos, mi presencia no sería mas que un estorbo. Kaarat conoce muy bien la energía de un Kaioh Shin, no le sería difícil dar conmigo.-se lamentaba el joven dios.
-Ya, si, eso es verdad...entonces, ¿qué debemos hacer ahora nosotros? ¿Quedarnos de brazos cruzados otra vez?
El viejo Kaioh Shin se sentaba de piernas cruzadas frente a su bola de cristal, intentando dar con el paradero de la nueva esperanza. Kaiobito, Sugoro y el pequeño hijo de éste, seguían al anciano formando un corrillo en el suelo. El joven Kaioh Shin finalizaba la conversación:
-No nos queda mas que velar por ellos y estar al tanto. Si las cosas se ponen feas no tendré mas remedio que acudir a ayudar en lo que pueda. Ese pequeño es nuestro último recurso...
Las desérticas llanuras de la meseta de Yunzabito parecen clamar al viento. Las ventiscas son fuertes estos días, donde la Tierra llora lágrimas rojizas en todos sus horizontes. Pequeñas piedras y nubes de polvo invaden los caminos del fin del mundo. Desde lo lejos dos siluetas se divisan, dos caminantes que desafían al áspero clima con un paso inquebrantable. Sus cuerpos y sus cabezas cubiertos por grises sábanas, donde difícilmente podemos adivinar sus rostros:
-Viejo Kami Sama, si quiere podemos parar a descansar. Llevamos muchas horas caminando sin parar.- propone el joven Gokuh Jr. al anciano Dende.
-Jujuju, no te preocupes por mí. Aunque esté viejo mi cuerpo, mi espíritu se muere de ganas de ayudar a este planeta. Caminar sin descanso es lo único que de momento puedo hacer por él.
Las palabras de Kami Sama llenan al pequeño de entusiasmo pero aún así corrige al Dios de la Tierra:
-No hable así, si no fuera por usted yo no me habría salvado de aquella batalla...le debo la vida, señor Kami Sama. Muchísimas gracias por eso.
-No, pequeño. Durante años me he sentido impotente frente a las innumerables amenazas que ha sufrido este planeta. Siempre eran tus antepasados quienes lo defendían con gran valor...aún siendo el Dios de la Tierra y nunca pude servir de gran ayuda, ni siquiera cuando Gokuh tuvo que dejar este mundo...siempre me limité a velar por todos. Soy yo quien está enormemente agradecido a tu familia...
El anciano miró al suelo con una expresión triste y continuó hablando:
-Aún hoy me arrepiento de no haber llegado a tiempo para salvar a tu abuela Pan...
Son Gokuh Jr. se sintió triste durante unos instantes pero enseguida dibujó una sonrisa y dijo mirando al viejo Dende:
-¿Sabe? Una vez mi antepasado Son Gokuh me dijo que el valor es lo que uno necesita para llegar a ser grande. Usted demostró un gran valor al dirigirse a salvarme aquel día. Para mí usted es un gran Dios y la Tierra le estará siempre agradecida por todos sus desvelos.
Dende miró al pequeño sin saber que decir. Finalmente también sonrió y atinó a hablar:
-Jaja, de veras me recuerdas a tu antepasado Gokuh. Por muy desesperados que nos encontráramos los demás él siempre nos hacía sentir bien tan solo con su forma de ser...-Dende al fin decidió.-Está bien, jovencito, será mejor que acampemos en algún sitio.
Gokuh Jr. señaló hacia una hendidura, situada bajo una cordillera rocosa. Allí acamparon y encendieron un fuego. Dejaron el equipaje apoltronado en un rincón y se dispusieron a preparar algo de alimento:
-Oiga, ¿usted qué quiere comer? Kaioh Shin consiguió todo tipo de alimentos muy ricos, jeje...tenemos salchichas, hamburguesas, queso...-No, no...-interrumpe Kami Sama.-los nameks solo bebemos agua, jeje.
-Jaja, es verdad, usted es de otro planeta, ¿no? ¿Y cómo es su planeta? ¿Es tan bonito como lo era la Tierra?-pregunta curioso el pequeño.
-Pues si, Namek es muy bonito. Todo lleno de agua y plantaciones. Con sus verdes arboles de argiza...-el tono de Dende se torna melancólico.-Espero que estén bien y que el Gran Maligno no les haya hecho nada a mi gente...no sería la primera vez que un tirano destruye nuestro mundo...
El pequeño Gokuh Jr. dice mientras prepara un pinchito de salchicha:
-No se preocupe, señor Kami Sama, Kaioh Shin nos contó que había creado una fuerte barrera mágica alrededor de su planeta.
-Si, es verdad. Pero no sabemos si Kaarat decidirá romperla. Allí se encuentran los objetos mas valiosos del universo.
-Las Dragon Balls, ¿verdad?-contestó veloz el joven.
-Si, ¿las conoces, pequeño?
-Conocí la existencia de las Dragon Balls de la Tierra, incluso llegué a tener una en mis manos, pero mi abuela me contó que en el planeta Namek existían unas Dragon Balls originarias.
-Así es, mi joven acompañante...gracias a eso aún nos queda algo en lo que creer...
Dicho esto, el anciano se acurrucaba y quedaba dormido de agotamiento rápidamente. Gokuh Jr. daba un mordisco a su embutido y tapaba con una manta al anciano.
El horizonte empezaba a ennegrecer y el frío hacía mella en el descendiente de Gokuh, pero él no podía dormir, en su interior aún notaba la oscuridad que el Gran Maligno cobijó en su alma. Gokuh Jr. era joven e inexperto, pero en esos momentos sentía que si desviaba una sola vez la mirada su mundo jamás volvería a levantarse.
-Come y duérmete de una vez, jovencito. Mañana debemos partir de nuevo bien temprano...
-Ah, si, si...tiene razón...
Gracias a esas palabras del anciano Kami Sama, Gokuh jr. pudo conciliar el sueño. Yunzabito era un paraje solitario y vacío, pero entre los silbidos de los fuertes vientos, nuestros héroes dormían bajo la compañía del firmamento.

3 comentarios:

darkus6 dijo...

cagate lorito!! dios peazo dende man te lo curraste eh?? jajaja

podrias asete del team, e lo comente hecto, me dijo q tenias poco tiempo XD bueno... con tu mano maestra y celestial nos vendrias muy bien!! XDD

HECTOR4 dijo...

Buah, Diego...Que ilustración mas brutal!!!! Muchas gracias una vez mas!!!!

Diego dijo...

Lo hice a prisa para poderlo subir hoy. Estos días de fiesta he andado desconectado de dibujar que mis ojos lo necesitaban. Siento que esta semana no haya podido ser a color. Haber si la que viene...
Ahora seguiré con unos dibujos encargados sobre lactancia y con alguna cosilla más pendiente. Ojalá sacaría más tiempo para ayudaros, pero hoy por hoy no os iba a servir para nada.
Un saludo y gracias.